Cuando la copa se muestra densa y verde bajo la luz cálida del verano, es fácil ver dónde las ramas jóvenes hacen sombra a los frutos, crecen hacia el interior o le restan energía al árbol innecesariamente. Justo ahí entra en juego la poda de verano. No se trata de una poda drástica, sino de un cuidado selectivo: solo retiras lo justo para que la luz y el aire vuelvan a atravesar el follaje.
En manzanos y perales, la ventana adecuada suele ir de principios de verano a agosto. Cerezos, ciruelos, albaricoqueros y melocotoneros se suelen tratar justo después de la cosecha. También la vid, el kiwi y los frutales de baya se benefician de pequeños ajustes veraniegos. En esta guía descubrirás qué planta toca en cada momento, qué brotes deben conservarse y qué herramienta permite una poda limpia y controlada.

Por qué la poda de verano influye en el crecimiento y la cosecha de los frutales
Una poda en verano frena el crecimiento más que una intervención equivalente durante el reposo invernal. El árbol ya ha invertido energía en hojas y brotes del año. Si se retira con cuidado una parte, puede rebrotar con más calma y el nuevo crecimiento resulta más moderado. Al mismo tiempo, entra más luz en la copa, lo que ayuda a madurar los frutos existentes y favorece la formación de yemas florales bien iluminadas para el año siguiente.

Otra ventaja está en la cicatrización. Durante el periodo vegetativo, el árbol puede sellar rápidamente un pequeño corte. Esto no significa que las intervenciones grandes sean ahora siempre mejores: retira sobre todo madera joven mal orientada y deja una poda de saneamiento más profunda de la copa para el momento técnico adecuado.
Antes de empezar, revisa bien la ramazón. Los nidos ocupados, las oquedades de cría y otros lugares de reproducción están totalmente prohibidos. Las podas de formación y mantenimiento suaves son, en principio, posibles en el jardín, pero no deben molestar a los animales ni dañar sus nidos. Comprueba además si en tu municipio existe alguna ordenanza local de protección del arbolado.
¿Cuándo es el momento adecuado para podar los frutales en verano?
El momento ideal depende de la especie, el vigor, el grado de maduración y el tiempo. Trabaja en un día seco y templado. Con calor sofocante o lluvia persistente, mejor deja la tijera en el cobertizo. La siguiente tabla muestra las fechas habituales de los cultivos más importantes.
| Especie frutal |
Ventana temporal |
Actuación típica |
| Frutales de pepita: manzano, peral, membrillero |
Julio y agosto |
Eliminar brotes verticales, iluminar la copa suavemente |
| Cerezo dulce y guindo |
Durante o justo después de la recolección |
Aclarar la copa, derivar la madera ya productiva |
| Ciruelo y variedades similares |
Julio a septiembre, preferiblemente tras la recolección |
Aclarar con mesura la madera densa o enferma |
| Albaricoquero, melocotonero, nectarino |
Durante la vegetación o tras la recolección |
Derivar la madera productiva hacia brotes jóvenes de reemplazo |
| Nogal |
Agosto a principios de septiembre |
Solo correcciones necesarias, con tiempo seco |
| Kiwi |
Agosto a septiembre |
Limitar las ramas laterales fructíferas, eliminar los sarmientos enrolladores |
| Vid y frutales de baya |
Según el cultivo, desde junio o tras la recolección |
Deshoje o retirada de varas ya cosechadas |
Guía práctica: podar frutales y eliminar correctamente los chupones
1. Leer la copa antes de que la tijera empiece a cortar
Da una vuelta alrededor del árbol y observa también desde abajo el interior de la copa. Marca mentalmente la madera muerta, las partes dañadas, las ramas que se cruzan y los brotes largos y verticales. Una buena poda no empieza por la primera rama al alcance, sino con una idea clara de lo que debe permanecer.
2. Empezar por la madera enferma y dañada
Trabaja primero todo lo que esté roto, muerto o visiblemente enfermo. Limpia la herramienta antes de pasar a otro árbol si has tratado zonas sospechosas. Corta siempre hasta llegar a madera sana y elimina el material afectado según el tipo de enfermedad, en lugar de repartirlo sin más en el compost.
3. Elegir y eliminar los brotes verticales de forma selectiva
Cuando los chupones aún están tiernos, los brotes verticales vigorosos pueden arrancarse con un tirón firme en la base. Así se eliminan también las yemas latentes de la zona basal. Si el brote ya está lignificado, corta limpiamente en la base con una tijera bien afilada. La madera horizontal o ligeramente ascendente conviene conservarla, ya que en ella se puede desarrollar un buen cuajado de frutos.
4. Derivar en lugar de cortar sin criterio
Si una rama más gruesa debe acortarse, se deriva hacia una rama lateral adecuada orientada hacia el exterior. Las ramas jóvenes se cortan unos milímetros por encima de una yema externa, sin dejar un cabo largo. No cortes madera vigorosa en cualquier punto al azar: estos cortes de descabezado suelen rebrotar en forma de mata.
5. Vigilar la masa foliar y la carga de fruta
Nunca retires de golpe grandes zonas de la copa con hojas. Las hojas alimentan la planta y protegen los frutos en desarrollo de las quemaduras solares. Si una rama de manzano está sobrecargada, puedes aclarar los ejemplares pequeños, enfermos o dañados. Esto alivia la madera y reparte la energía entre los frutos restantes.
6. Cerrar el trabajo con orden
Comprueba que la copa quede aclarada de forma uniforme y que no queden cabos sin terminar. Las heridas pequeñas normalmente pueden cicatrizar al aire. Las ramas grandes, la madera podrida o las partes estructuralmente importantes de la copa deben dejarse en manos de un profesional. Después del trabajo, limpia cuchillas, articulaciones y cadena de sierra, y guárdalo todo en un lugar seco.
Manzano y peral: chupones, pinzado y madera de fruto
Los manzanos y perales responden al cuidado veraniego sobre todo con menos vigor de crecimiento. Hacia finales de junio comienza la llamada poda en verde de junio. Como solo se retiran brotes jóvenes, el crecimiento del árbol se puede orientar tempranamente. Puedes desbrotar las puntas tiernas a mano o retirarlas con la tijera antes de que consuman energía innecesaria y hagan sombra a la fruta. Las ramas laterales bien situadas y de crecimiento más horizontal se dejan, para que allí se desarrollen nuevas yemas florales.
Actúa con criterio. La madera seleccionada es de un año. Los brotes de un año solo se acortan donde densifican la copa, rozan otras partes o dan mucha sombra a los frutos. Si el manzano lleva muchos frutos, tras la caída natural de junio conviene además un aclareo cuidadoso. Así el fruto restante madura de forma más uniforme y las ramas sobrecargadas se rompen con menos facilidad.

En formas en huso o en espaldera se puede tener más en cuenta la forma. Los brotes que sobresalen del plano deseado se derivan hacia una yema adecuada o una rama lateral más horizontal. En cambio, una intervención drástica sobre madera vieja no tiene cabida en esta ronda de cuidado veraniego.
El membrillero se trata con una moderación similar. Durante la época con hojas, retira solo brotes verticales y madera que roce o esté enferma. La corrección de forma más profunda sigue siendo tarea del reposo invernal, ya que una intervención demasiado fuerte también puede provocar una reacción vigorosa en el membrillero.
Cerezo dulce y otros frutales de hueso: poda de verano tras la cosecha
Cerezos, ciruelos, albaricoqueros y cultivos similares son especies que se podan mejor en verano. En el cerezo dulce y el guindo, el momento ideal es durante la recolección o justo después: la copa todavía tiene hojas, los cortes pueden cicatrizar con rapidez y de paso puedes valorar la altura del árbol mientras recolectas.
En el cerezo dulce se retira la madera mal situada y las ramas principales demasiado largas se derivan hacia partes más jóvenes orientadas hacia el exterior. El guindo forma gran parte de su fruta en la madera del año anterior. Aquí las partes ya productivas y colgantes se recortan hacia brotes jóvenes de reemplazo. No debe desaparecer demasiada madera joven, o faltará la base para la siguiente temporada.

El ciruelo y variedades afines también se aclaran con cuidado tras la recolección. Albaricoquero y melocotonero reaccionan de forma sensible a las heridas grandes; en ellos conviene trabajar con especial moderación. Esta especie produce sus frutos sobre todo en los brotes del año anterior. Por eso, las partes ya productivas se derivan hacia brotes jóvenes vigorosos de reemplazo, en lugar de recortar la copa de forma uniforme y redondeada.
Nogal e higuera como casos especiales
El nogal se corrige lo menos posible y solo cuando realmente es necesario. Los cortes imprescindibles se realizan preferiblemente en agosto o principios de septiembre, cuando la presión de savia es menor y las heridas aún pueden reaccionar bien. La higuera tampoco necesita una poda fuerte y regular. Aquí suele bastar con retirar los daños por heladas, los brotes basales y la madera que se cruza, junto con una corrección de tamaño moderada.
Árboles jóvenes: poda de formación, brotes competidores y prolongación del tronco
En los primeros años tras la plantación, la copa necesita ante todo una estructura básica estable. Las ramas principales deben mantener un ángulo equilibrado y el eje central debe quedar claramente reconocible. Si junto a él se desarrolla una vara vertical que compite con el líder, se retira a tiempo o se ata hacia una posición más favorable. Así evitarás tener que hacer heridas grandes más adelante.
En la poda de verano de los árboles jóvenes conviene la moderación. Elimina solo las partes competidoras claramente desfavorables y aquellas que crecen totalmente verticales o se rozan entre sí. La formación posterior depende de la forma de árbol, el patrón y la variedad. Precisamente en los árboles jóvenes, atar suele ser más inteligente que acortar: las partes colocadas más horizontales se calman y pueden entrar antes en producción.
Poda de verano en frutales: vid, kiwi y frutales de baya
Vid: guiar, atar y aclarar con moderación
En la vid, el trabajo en verde no sustituye a la poda principal del reposo invernal. A partir de junio se desbrotan los chupones sobrantes en el tronco, se atan los pámpanos fructíferos vigorosos y solo se acortan las puntas muy largas y molestas. A partir de finales de julio se puede retirar algo de hoja alrededor de los racimos, para que se sequen antes tras la lluvia. Hazlo de forma gradual y no de una sola vez en la cara más expuesta al sol, para evitar quemaduras.
Los pámpanos productivos no se dejan pelados. Se conservan varias hojas después del último racimo para su nutrición. Los nietos vigorosos pueden limitarse; los brotes débiles o importantes para la estructura se dejan trabajar. El objetivo es una cepa aireada, pero todavía bien cubierta de hojas.
Kiwi: mantener a raya los sarmientos largos
En el kiwi, en agosto o septiembre se limitan las ramas laterales demasiado largas a unas cinco o siete hojas. Los sarmientos enrolladores que estrangulan otras partes se retiran en la base. Si la planta está en producción, se deja suficiente hoja después del último fruto. Una planta joven vigorosa puede desarrollar primero su estructura y no conviene mantenerla corta demasiado pronto.
Frutales de baya: retirar las cañas viejas tras la recolección
Los frambuesos de verano fructifican en las cañas del año anterior. En cuanto se cosechan, esas cañas ya marrones se retiran a ras de suelo; las cañas jóvenes y vigorosas de color verde se dejan para la próxima temporada. En las zarzamoras se aplica un principio similar, guiando con cuidado los nuevos sarmientos por la estructura de sujeción.
Las grosellas rojas y blancas producen especialmente bien en madera de dos y tres años, mientras que las variedades negras lo hacen sobre madera más joven. Por eso, tras la recolección se retiran a ras de suelo algunas de las ramas estructurales más viejas, según su edad. Las grosellas espinosas también se mantienen aireadas, para que el sol y el aire lleguen al interior y la recolección, más incómoda por las espinas, resulte después más llevadera.
Poda de verano o poda de invierno: ¿qué actuaciones encajan mejor?
Ambos momentos persiguen objetivos distintos. El cuidado de verano frena el crecimiento de los brotes, mejora la luz y el aire en una copa muy frondosa y resulta especialmente adecuado para pequeñas correcciones. La poda de invierno se emplea en muchos frutales de pepita para ordenar la estructura básica y estimular un rebrote más vigoroso. Encontrarás más información sobre el trabajo durante el reposo invernal en nuestra guía FUXTEC sobre cómo planificar bien la poda de árboles en invierno.
Un huerto viejo y descuidado durante años no vuelve a su forma en una sola temporada. Reparte las correcciones fuertes en varios años o busca apoyo profesional. Así se mantiene el equilibrio entre copa, raíz y producción.
La herramienta adecuada para cada rama
Para madera blanda de hasta el grosor de un pulgar, una tijera de yunque afilada es la primera opción. En partes más gruesas, una tijera de podar con más palanca facilita el trabajo, mientras que una solución telescópica hace accesibles desde el suelo las zonas difíciles de alcanzar. La sierra de mano a batería y la motosierra a batería se encargan de la madera más resistente. Utiliza siempre las sierras motorizadas con ambas manos, con el equipo de protección completo y exclusivamente según el manual de instrucciones.
Una motosierra de tipo top-handle no es un sustituto manejable de la motosierra normal. Es un equipo especializado para arboricultores formados. Qué tipo de máquina corresponde a cada trabajo lo explicamos con detalle en el artículo Diferencia entre la motosierra de poda y la motosierra normal.
Para usuarios formados
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Esta compacta motosierra de dos tiempos está diseñada para trabajos profesionales en copas de árboles. Su peso reducido y su equipo de corte corto favorecen un manejo ágil al desramar.
3 kgPeso del equipo
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Evitar errores frecuentes en la poda de finales de verano
Retirar demasiado follaje de una sola vez
Un huerto sediento de sol necesita, aun así, hojas. Si la copa se abre de golpe en exceso, falta superficie para la asimilación y protección solar natural. Es mejor trabajar en pequeños pasos y retirarse de vez en cuando para valorar la forma general.
Eliminar todos los brotes verticales
No todo brote vertical es inútil. En una zona pelada, un brote bien situado puede convertirse más adelante en una nueva rama lateral. Decide según la posición y el valor futuro, no solo según la dirección de crecimiento.
Trabajar con calor, humedad o una cuchilla desafilada
El tiempo extremo somete a la planta a un estrés adicional. Una herramienta desafilada aplasta el tejido y las cuchillas sucias pueden transmitir patógenos. Un día seco y moderadamente cálido, junto con una herramienta bien cuidada, son la mejor base para cortes limpios.
Manejarse de forma insegura sobre la escalera
No te estires lateralmente desde una escalera ni utilices allí una motosierra. Para las alturas alcanzables, usa una herramienta telescópica desde el suelo. Para copas grandes, partes pesadas o trabajos con riesgo de caída, contrata a una empresa de arboricultura cualificada.
Conclusión: con poca poda, hacia una copa aireada y productiva
La mejor poda de cuidado en verano no es una tala drástica del árbol. Orientas las partes jóvenes, retiras la madera que molesta y dejas suficiente masa foliar para que la planta pueda alimentar sus frutos. En manzanos y perales, el foco está en los brotes verticales y en la iluminación de la copa; en cerezos y especies afines, en el cuidado tras la recolección. Vid, kiwi y frutales de baya siguen, cada uno, su propio ritmo.
Tómate tu tiempo, observa la copa una y otra vez con algo de distancia y opta mejor por pocos cortes limpios que por muchos cortes precipitados. Con la herramienta FUXTEC adecuada, el trabajo se mantiene controlado, y tu huerto podrá seguir creciendo sano, soleado y lleno de promesas para la próxima temporada.